TE QUIERO, QUIERO SER YO Y EN 1940 MORIR...

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sábado, 26 de octubre de 2019

EL QUIJOTE, AQUELLAS PARTES QUE ME SEDUCEN...



Mi recomendación es que se lea el texto lentamente, con mucha reflexión, y varias veces, paracomprender lo que Cervantes exponecautelosamente y con bastantes sobrentendidos, a fin de burlar la censura. Ésta entonces existía, por supuesto, aunque no era tan terrible y eficaz como la de hoy, la peor de la historia, dado que nuestras elites odian sobretodo la libertad de expresión y la verdad. Se debe recodar que en vida de Cervantes, en Esquivias (Toledo), población a la que estuvo vinculado, existía un “monte tallar” con 6.000 pies de encina. Hoy nada queda de él. Yendo a un dato particular, cuenta Cervantes que los cabreros, esas gentes que vivían en el interior de los inmensos bosques que había en la época, curan las heridas deDon Quijote con un emplaste de romero, sal y saliva. Hoy, los antibióticos, usados al por mayor además, nos están debilitando, al dañar nuestros sistemas de autocuración, lo que los antiguos llamaron “vis natura medicatrix”, o capacidad innata del organismo para autocurarsE

Don Quijote, Primera Parte: Capítulo XI

El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha: De lo que le sucedió a don Quijote con unos cabreros
de Miguel de Cervantes Saavedra





Fue recogido de los cabreros con buen ánimo; y, habiendo Sancho, lo mejor que pudo, acomodado a Rocinante y a su jumento, se fue tras el olor que despedían de sí ciertos tasajos de cabra que hirviendo al fuego en un caldero estaban; y, aunque él quisiera en aquel mesmo punto ver si estaban en sazón de trasladarlos del caldero al estómago, lo dejó de hacer, porque los cabreros los quitaron del fuego, y, tendiendo por el suelo unas pieles de ovejas, aderezaron con mucha priesa su rústica mesa y convidaron a los dos, con muestras de muy buena voluntad, con lo que tenían. Sentáronse a la redonda de las pieles seis dellos, que eran los que en la majada había, habiendo primero con groseras ceremonias rogado a don Quijote que se sentase sobre un dornajo que vuelto del revés le pusieron. Sentóse don Quijote, y quedábase Sancho en pie para servirle la copa, que era hecha de cuerno. Viéndole en pie su amo, le dijo:
-Porque veas, Sancho, el bien que en sí encierra la andante caballería, y cuán a pique están los que en cualquiera ministerio della se ejercitan de venir brevemente a ser honrados y estimados del mundo, quiero que aquí a mi lado y en compañía desta buena gente te sientes, y que seas una mesma cosa conmigo, que soy tu amo y natural señor; que comas en mi plato y bebas por donde yo bebiere; porque de la caballería andante se puede decir lo mesmo que del amor se dice: que todas las cosas iguala.
-¡Gran merced! -dijo Sancho-; pero sé decir a vuestra merced que, como yo tuviese bien de comer, tan bien y mejor me lo comería en pie y a mis solas como sentado a par de un emperador. Y aun, si va a decir verdad, mucho mejor me sabe lo que como en mi rincón, sin melindres ni respetos, aunque sea pan y cebolla, que los gallipavos de otras mesas donde me sea forzoso mascar despacio, beber poco, limpiarme a menudo, no estornudar ni toser si me viene gana, ni hacer otras cosas que la soledad y la libertad traen consigo. Ansí que, señor mío, estas honras que vuestra merced quiere darme por ser ministro y adherente de la caballería andante, como lo soy siendo escudero de vuestra merced, conviértalas en otras cosas que me sean de más cómodo y provecho; que éstas, aunque las doy por bien recebidas, las renuncio para desde aquí al fin del mundo.
-Con todo eso, te has de sentar; porque a quien se humilla, Dios le ensalza.
Y, asiéndole por el brazo, le forzó a que junto dél se sentase.
No entendían los cabreros aquella jerigonza de escuderos y de caballeros andantes, y no hacían otra cosa que comer y callar, y mirar a sus huéspedes, que, con mucho donaire y gana, embaulaban tasajo como el puño.
Acabado el servicio de carne, tendieron sobre las zaleas gran cantidad de bellotas avellanadas, y juntamente pusieron un medio queso, más duro que si fuera hecho de argamasa. No estaba, en esto, ocioso el cuerno, porque andaba a la redonda tan a menudo (ya lleno, ya vacío, como arcaduz de noria) que con facilidad vació un zaque de dos que estaban de manifiesto.
Después que don Quijote hubo bien satisfecho su estómago, tomó un puño de bellotas en la mano, y, mirándolas atentamente, soltó la voz a semejantes razones:
-Dichosa edad y siglos dichosos aquéllos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío. Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes; a nadie le era necesario, para alcanzar su ordinario sustento, tomar otro trabajo que alzar la mano y alcanzarle de las robustas encinas, que liberalmente les estaban convidando con su dulce y sazonado fruto. Las claras fuentes y corrientes ríos, en magnífica abundancia, sabrosas y transparentes aguas les ofrecían. En las quiebras de las peñas y en lo hueco de los árboles formaban su república las solícitas y discretas abejas, ofreciendo a cualquiera mano, sin interés alguno, la fértil cosecha de su dulcísimo trabajo. Los valientes alcornoques despedían de sí, sin otro artificio que el de su cortesía, sus anchas y livianas cortezas, con que se comenzaron a cubrir las casas, sobre rústicas estacas sustentadas, no más que para defensa de las inclemencias del cielo. Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia; aún no se había atrevido la pesada reja del corvo arado a abrir ni visitar las entrañas piadosas de nuestra primera madre, que ella, sin ser forzada, ofrecía, por todas las partes de su fértil y espacioso seno, lo que pudiese hartar, sustentar y deleitar a los hijos que entonces la poseían. Entonces sí que andaban las simples y hermosas zagalejas de valle en valle y de otero en otero, en trenza y en cabello, sin más vestidos de aquellos que eran menester para cubrir honestamente lo que la honestidad quiere y ha querido siempre que se cubra; y no eran sus adornos de los que ahora se usan, a quien la púrpura de Tiro y la por tantos modos martirizada seda encarecen, sino de algunas hojas verdes de lampazos y yedra entretejidas, con lo que quizá iban tan pomposas y compuestas como van agora nuestras cortesanas con las raras y peregrinas invenciones que la curiosidad ociosa les ha mostrado. Entonces se decoraban los concetos amorosos del alma simple y sencillamente, del mesmo modo y manera que ella los concebía, sin buscar artificioso rodeo de palabras para encarecerlos. No había la fraude, el engaño ni la malicia mezcládose con la verdad y llaneza. La justicia se estaba en sus proprios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interese, que tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen. La ley del encaje aún no se había sentado en el entendimiento del juez, porque entonces no había qué juzgar, ni quién fuese juzgado. Las doncellas y la honestidad andaban, como tengo dicho, por dondequiera, sola y señora, sin temor que la ajena desenvoltura y lascivo intento le menoscabasen, y su perdición nacía de su gusto y propria voluntad. Y agora, en estos nuestros detestables siglos, no está segura ninguna, aunque la oculte y cierre otro nuevo laberinto como el de Creta; porque allí, por los resquicios o por el aire, con el celo de la maldita solicitud, se les entra la amorosa pestilencia y les hace dar con todo su recogimiento al traste. Para cuya seguridad, andando más los tiempos y creciendo más la malicia, se instituyó la orden de los caballeros andantes, para defender las doncellas, amparar las viudas y socorrer a los huérfanos y a los menesterosos. Desta orden soy yo, hermanos cabreros, a quien agradezco el gasaje y buen acogimiento que hacéis a mí y a mi escudero; que, aunque por ley natural están todos los que viven obligados a favorecer a los caballeros andantes, todavía, por saber que sin saber vosotros esta obligación me acogistes y regalastes, es razón que, con la voluntad a mí posible, os agradezca la vuestra.
Toda esta larga arenga -que se pudiera muy bien escusar- dijo nuestro caballero porque las bellotas que le dieron le trujeron a la memoria la edad dorada y antojósele hacer aquel inútil razonamiento a los cabreros, que, sin respondelle palabra, embobados y suspensos, le estuvieron escuchando. Sancho, asimesmo, callaba y comía bellotas, y visitaba muy a menudo el segundo zaque, que, porque se enfriase el vino, le tenían colgado de un alcornoque.
Más tardó en hablar don Quijote que en acabarse la cena; al fin de la cual, uno de los cabreros dijo:
-Para que con más veras pueda vuestra merced decir, señor caballero andante, que le agasajamos con prompta y buena voluntad, queremos darle solaz y contento con hacer que cante un compañero nuestro que no tardará mucho en estar aquí; el cual es un zagal muy entendido y muy enamorado, y que, sobre todo, sabe leer y escrebir y es músico de un rabel, que no hay más que desear.
Apenas había el cabrero acabado de decir esto, cuando llegó a sus oídos el son del rabel, y de allí a poco llegó el que le tañía, que era un mozo de hasta veinte y dos años, de muy buena gracia. Preguntáronle sus compañeros si había cenado, y, respondiendo que sí, el que había hecho los ofrecimientos le dijo:
-De esa manera, Antonio, bien podrás hacernos placer de cantar un poco, porque vea este señor huésped que tenemos quien; también por los montes y selvas hay quien sepa de música. Hémosle dicho tus buenas habilidades, y deseamos que las muestres y nos saques verdaderos; y así, te ruego por tu vida que te sientes y cantes el romance de tus amores que te compuso el beneficiado tu tío, que en el pueblo ha parecido muy bien.
-Que me place -respondió el mozo.
Y, sin hacerse más de rogar, se sentó en el tronco de una desmochada encina, y, templando su rabel, de allí a poco, con muy buena gracia, comenzó a cantar, diciendo desta manera:
Antonio
-Yo sé, Olalla, que me adoras,
puesto que no me lo has dicho
ni aun con los ojos siquiera,
mudas lenguas de amoríos.
Porque sé que eres sabida,
en que me quieres me afirmo;
que nunca fue desdichado
amor que fue conocido.
Bien es verdad que tal vez,
Olalla, me has dado indicio
que tienes de bronce el alma
y el blanco pecho de risco.
Mas allá entre tus reproches
y honestísimos desvíos,
tal vez la esperanza muestra
la orilla de su vestido.
Abalánzase al señuelo
mi fe, que nunca ha podido,
ni menguar por no llamado,
ni crecer por escogido.
Si el amor es cortesía,
de la que tienes colijo
que el fin de mis esperanzas
ha de ser cual imagino.
Y si son servicios parte
de hacer un pecho benigno,
algunos de los que he hecho
fortalecen mi partido.
Porque si has mirado en ello,
más de una vez habrás visto
que me he vestido en los lunes
lo que me honraba el domingo.
Como el amor y la gala
andan un mesmo camino,
en todo tiempo a tus ojos
quise mostrarme polido.
Dejo el bailar por tu causa,
ni las músicas te pinto
que has escuchado a deshoras
y al canto del gallo primo.
No cuento las alabanzas
que de tu belleza he dicho;
que, aunque verdaderas, hacen
ser yo de algunas malquisto.
Teresa del Berrocal,
yo alabándote, me dijo:
"Tal piensa que adora a un ángel,
y viene a adorar a un jimio;
merced a los muchos dijes
y a los cabellos postizos,
y a hipócritas hermosuras,
que engañan al Amor mismo".
Desmentíla y enojóse;
volvió por ella su primo:
desafióme, y ya sabes
lo que yo hice y él hizo.
No te quiero yo a montón,
ni te pretendo y te sirvo
por lo de barraganía;
que más bueno es mi designio.
Coyundas tiene la Iglesia
que son lazadas de sirgo;
pon tú el cuello en la gamella;
verás como pongo el mío.
Donde no, desde aquí juro,
por el santo más bendito,
de no salir destas sierras
sino para capuchino.
Con esto dio el cabrero fin a su canto; y, aunque don Quijote le rogó que algo más cantase, no lo consintió Sancho Panza, porque estaba más para dormir que para oír canciones. Y ansí, dijo a su amo:
-Bien puede vuestra merced acomodarse desde luego adonde ha de posar esta noche, que el trabajo que estos buenos hombres tienen todo el día no permite que pasen las noches cantando.
-Ya te entiendo, Sancho -le respondió don Quijote-; que bien se me trasluce que las visitas del zaque piden más recompensa de sueño que de música.
-A todos nos sabe bien, bendito sea Dios -respondió Sancho.
-No lo niego -replicó don Quijote-, pero acomódate tú donde quisieres, que los de mi profesión mejor parecen velando que durmiendo. Pero, con todo esto, sería bien, Sancho, que me vuelvas a curar esta oreja, que me va doliendo más de lo que es menester.
Hizo Sancho lo que se le mandaba; y, viendo uno de los cabreros la herida, le dijo que no tuviese pena, que él pondría remedio con que fácilmente se sanase. Y, tomando algunas hojas de romero, de mucho que por allí había, las mascó y las mezcló con un poco de sal, y, aplicándoselas a la oreja, se la vendó muy bien, asegurándole que no había menester otra medicina; y así fue la verdad.



 si deseamos crear una futura sociedad
cualitativamente mejor y superior a la actual, tendremos que volver a sustentarnos, no
totalmente pero sí en cierta medida, con lo que la naturaleza nos otorga sin que medie
cultivo...


viernes, 1 de julio de 2016

Revista para una nueva civilización, v. β


Revista para una nueva civilización, v. β


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martes, 28 de julio de 2015

Revistas : Ecología política . 47 Ciudades.



47 Ciudades

EP_Publi_web-01Ciudades

Fecha de publicación: Julio 2014

Fecha de libre acceso a los contenidos: Julio 2015

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EDITORIAL

OPINIÓN

EL ROL DE LAS OKUPACIONES EN LA ECOLOGÍA // Claudio Cattaneo
CIUDADES Y CIUDADANÍA ANTE LA CRISIS ECOLÓGICA Y EL CAMBIO DE ÉPOCA. REFLEXIONES SOBRE EL CASO DE ESPAÑA // Fernando Prats
REFLEXIONES SOBRE LOS CAMBIOS MIGRATORIOS A PARTIR DE LA EXPERIENCIA DE OLESA DE BONESVALLS, CATALUNYA // Núria Ferrer i Felis

EN PROFUNDIDAD

CIUDAD, COMUNIDAD Y HUERTO: LOS DIGGERS DEL FIN DE LOS TIEMPOS // Gualter Barbas Baptista
UNA REVISIÓN CRÍTICA DESDE LA ECOLOGÍA POLÍTICA URBANA DEL CONCEPTO SMART CITY EN EL ESTADO ESPAÑOL // Hug March y Ramon Ribera-Fumaz
LA JUSTICIA AMBIENTAL URBANA EN LA RENOVACIÓN DE LOS BARRIOS. ENTREVISTA CON ISABELLE ANGUELOVSKI // Entrevistador: Santiago Gorostiza
EL CHOQUE DEL AUTOMÓVIL CON LA CIUDAD. ENTREVISTA CON ALFONSO SANZ // Entrevistador: Santiago Gorostiza

BREVES

ECOLOGÍA POLÍTICA Y GEOGRAFÍA CRÍTICA DE LA BASURA EN EL ECUADOR: DETERMINACIÓN SOCIAL Y CONFLICTOS DISTRIBUTIVOS // María Fernanda Solíz
¿ACUMULACIÓN POR DESPOSESIÓN HÍDRICA? CRECIMIENTO INMOBILIARIO, NEOLIBERALISMO MINERO Y MERCANTILIZACIÓN DEL AGUA EN COPIAPÓ, CHILE // Francisco Astudillo Pizarro
CONFLICTIVIDAD EN CONSTRUCCIÓN: DESARROLLO URBANO ESPECULATIVO Y GESTIÓN DE AGUA EN SANTIAGO DE CHILE // Michael Lukas, Maria Christina Fragkou
DIVERSIDAD VEGETAL Y SEGURIDAD ALIMENTARIA EN QUINTAIS URBANOS: ESTUDIO COMPARATIVO ENTRE DOS BARRIOS DE LA CIUDAD DE MARINGÁ, PARANÁ, BRASIL // Fabio Angeoletto, Camila Essy, Pablo García-Serrano, Federico Fonseca Silva, Ricardo Massulo Albertín y Juan Pedro Ruiz Sanz
¿DE LO RURAL A LO URBANO? TRANSFORMACIÓN PRODUCTIVA Y MUTACIÓN DE LA EXPERIENCIA DEL ESPACIO EN LA REGIÓN PAMPEANA ARGENTINA DEL SIGLO XXI // Verónica Hendel
UNA TRANSICIÓN HACIA LA RESILIENCIA LIDERADA POR LA COMUNIDAD EN EUROPA: LA PERSPECTIVA DE UN PRACTICANTE // Robert Hall
BIENVENIDOS A LA FIESTA: TURISTIZACIÓN PLANETARIA Y CIUDADES-ESPECTÁCULO (Y ALGO MÁS) // Ivan Murray Mas
LOS CORREGIMIENTOS DE MEDELLÍN, COLOMBIA. PERCEPCIONES Y RESISTENCIAS DESDE UN TERRITORIO ENTRE LO URBANO Y LO RURAL // Carlos Egio Rubio Eryka Torrejón Cardona

REDES DE RESISTENCIA

RESISTENCIAS URBANAS: GAMONAL, STUTTGART 21 Y OL LAND // Alfred Burballa Noria
MOVIMIENTOS SOCIALES, POLÍTICAS Y CONFLICTOS AMBIENTALES EN LA CONSTRUCCIÓN DE CIUDAD: EL CASO DE BOGOTÁ // Germán Andrés Quimbayo Ruiz

 REFERENTES AMBIENTALES

ERIK SWYNGEDOUW Y LA ECOLOGÍA POLÍTICA URBANA (EPU) // Joan Ramon Ostos Falder

CRÍTICAS DE LIBROS, INFORMES Y WEBS

HERRAMIENTAS CLAVE PARA ENTENDER LA CRISIS Y SU DIMENSIÓN URBANA: FIN DE CICLO Y PAISAJES DEVASTADOS // Ivan Murray Mas

martes, 26 de mayo de 2015

Creo


Creo , 




Creo en el poder de la imaginación para rediseñar el mundo, para liberar la verdad que vive dentro nuestro, Creo en el poder de la imaginación para rediseñar el mundo, para liberar la verdad que vive dentro nuestro, para contener la noche, para trascender a la muerte, para encantar a las autopistas, para congraciar a los pájaros, para ganarnos la confianza de los locos.

Creo en mis propias obsesiones, en la belleza del choque de autos, en la paz del bosque sumergido, en la excitación de un balneario desierto, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los estacionamientos para coches de varios pisos, en la poesía de los hoteles abandonados.

Creo en las pasarelas olvidadas de Wake Island, que apuntan al Pacífico de nuestras imaginaciones.

Creo en la misteriosa belleza de Margaret Thatcher, en el arco de sus fosas nasales y el brillo de su labio inferior; en la melancolía de los conscriptos argentinos heridos, en las sonrisas hechizadas del personal de las estaciones de servicio; en mi sueño sobre Margaret Thatcher siendo acariciada por ese joven soldado argentino en un motel olvidado, observados por un empleado de estación de servicio tuberculoso.

Creo en la belleza de todas las mujeres, en la perfidia de sus imaginaciones, tan cercana a mi corazón; en la unión de sus cuerpos desencantados con las encantadas cintas de las cajas de supermercado; en su cálida tolerancia a mis perversiones. Creo en la muerte del mañana, en un tiempo exhausto, en nuestra búsqueda de un nuevo tiempo en las sonrisas de las azafatas y los ojos cansados de controladores aéreos en aeropuertos fuera de temporada.

Creo en los órganos genitales de los grandes hombres y las grandes mujeres, en las posturas corporales de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Lady Di, en los dulces hedores que emanan de sus labios cuando se ponen frente a las cámaras de todo el mundo.

Creo en la locura, en la verdad de lo inexplicable, en el sentido común de las piedras, en la locura de las flores, en la enfermedad guardada para la humanidad por los astronautas del Apollo.

Creo en nada.

Creo en Max Ernst, Delvaux, Dalí, Tiziano, Goya, Leonardo, Vermeer, De Chirico, Magritte, Redon, Durero, Tanguy, Cheval, las Watts Towers, Boecklin, Francis Bacon, y todos los artistas invisibles que están en instituciones psiquiátricas del planeta.

Creo en la imposibilidad de la existencia, en el humor de las montañas, en el absurdo del electromagnetismo, en la farsa de la geometría, en la crueldad de la aritmética, en las intenciones asesinas de la lógica.

Creo en las mujeres adolescentes, en su corrupción por la propia postura de sus piernas, en la pureza de sus cuerpos desordenados, en los rastros de sus genitales dejados en baños de moteles gastados.

Creo en el vuelo, en la belleza del ala, y en la belleza de todo lo que alguna vez ha volado, en la piedra arrojada por el niño pequeño que lleva consigo la sabiduría de hombres de estado y parteras.

Creo en la amabilidad del escalpelo del cirujano, en la geometría sin límites de la pantalla de cine, en el universo oculto dentro de los supermercados, en la soledad del sol, en la cháchara de los planetas, en lo repetitivo de nosotros mismos, en la inexistencia del universo y el aburrimiento del átomo.

Creo en la luz que las grabadoras de video proyectan en las vidrieras de los negocios, en los conocimientos mesiánicos de los radiadores de los coches de showroom, en la elegancia de las manchas de aceite en los hangares de los 747 estacionados en aeropuertos.

Creo en la no existencia del pasado, en la muerte del futuro, en las infinitas posibilidades del presente.

Creo en la degeneración de los sentidos: en Rimbaud, William Burroughs, Huysmans, Genet, Celine, Swift, Defoe, Carroll, Coleridge, Kafka.

Creo en los diseñadores de las pirámides, del Empire State Building, del Fuehrerbunker de Berlín, en las pasarelas de Wake Island.

Creo en los olores corporales de Lady Di.

Creo en los próximos cinco minutos.

Creo en la historia de mis pies.

Creo en las migrañas, el aburrimiento de las tardes, el miedo a los calendarios, la traición de los relojes.

Creo en la ansiedad, la psicosis y la desesperación.

Creo en las perversiones, en el enamoramiento con los árboles, en las princesas, los primeros ministros, las estaciones de servicio abandonadas (más hermosas que el Taj Majal), las nubes y los pájaros.

Creo en la muerte de las emociones y el triunfo de la imaginación.

Creo en Tokio, Benidorm, La Grande Motte, Wake Island, Eniwetok, Dealey Plaza.

Creo en el alcoholismo, las enfermedades venéreas, la fiebre y la fatiga. Creo en el dolor. Creo en los chicos.

Creo en los mapas, los diagramas, los códigos, los juegos de ajedrez, los acertijos, la tabla de horarios de las aerolíneas, los indicadores de los aeropuertos. Creo en todas las excusas.

Creo en todas las razones.

Creo en todas las alucinaciones.

Creo en todas las furias.

Creo en todas las mitologías, recuerdos, mentiras, fantasías, evasiones.

Creo en el misterio y la melancolía de una mano, en la amabilidad de los árboles, en la sabiduría de la luz contener la noche, para trascender a la muerte, para encantar a las autopistas, para congraciar a los pájaros, para ganarnos la confianza de los locos.

Creo en mis propias obsesiones, en la belleza del choque de autos, en la paz del bosque sumergido, en la excitación de un balneario desierto, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los estacionamientos para coches de varios pisos, en la poesía de los hoteles abandonados.

Creo en las pasarelas olvidadas de Wake Island, que apuntan al Pacífico de nuestras imaginaciones.

Creo en la misteriosa belleza de Margaret Thatcher, en el arco de sus fosas nasales y el brillo de su labio inferior; en la melancolía de los conscriptos argentinos heridos, en las sonrisas hechizadas del personal de las estaciones de servicio; en mi sueño sobre Margaret Thatcher siendo acariciada por ese joven soldado argentino en un motel olvidado, observados por un empleado de estación de servicio tuberculoso.

Creo en la belleza de todas las mujeres, en la perfidia de sus imaginaciones, tan cercana a mi corazón; en la unión de sus cuerpos desencantados con las encantadas cintas de las cajas de supermercado; en su cálida tolerancia a mis perversiones. Creo en la muerte del mañana, en un tiempo exhausto, en nuestra búsqueda de un nuevo tiempo en las sonrisas de las azafatas y los ojos cansados de controladores aéreos en aeropuertos fuera de temporada.

Creo en los órganos genitales de los grandes hombres y las grandes mujeres, en las posturas corporales de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Lady Di, en los dulces hedores que emanan de sus labios cuando se ponen frente a las cámaras de todo el mundo.

Creo en la locura, en la verdad de lo inexplicable, en el sentido común de las piedras, en la locura de las flores, en la enfermedad guardada para la humanidad por los astronautas del Apollo.

Creo en nada.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Decrecimiento otra perspectiva de ciudad.



Posted: 03 Nov 2014 08:00 AM PST
Julio García Camarero

La mayor parte de las personas admiran a las ciudades; y más aún a las mega-ciudades:
Nueva York, San Francisco, Sao Paulo, Tokio, Londres, etc.
Y suelen despreciar a los pueblos a cuyos habitantes se les suele señalar con apelativos algo despectivos, como aldeanos, rurales, villanos, paletos, etc.
Pero no es oro todo lo que reluce y sobre todo en las grandes ciudades, por mucho que estas reluzcan.
 
Recientes investigaciones médicas internacionales han descubierto y diagnosticado una pandemia que no llegaba a aparecer como tal a la vista de ojos ciudadanos, aunque ya viene de lejos. Se trata de una enfermedad muy contagiosa que se presenta como plaga universal y dentro de los núcleos urbanos. Los científicos le pusieron el nombre de: “trastorno por déficit de naturaleza”. Su causante es la extrema escasez (o la inasistencia) de bosque urbano en donde puedan esparcirse y respirar los urbanitas de las grandes ciudades.
Entre los multiples problemas que generan esta pandemia del “trastorno por déficit de naturaleza” podemos destacar sobre todo cuatro que además se encuentran interactuados entre sí.

Primer problema….Lo constituye, en sí, el padecimiento del conjunto de trastornos que padecen quienes incuban la desdichada y mencionada enfermedad de Trastorno por déficit de naturaleza, debida a la gran escasez de bosque urbano en las grandes ciudades. Pero es que esta enfermedad es consecuencia de un segundo problema, que describimos a continuación.
Segundo problema…. En este sistema capitalista que padecemos, las ciudades no suelen estar diseñadas para las personas, si no sólo para los coches y para los consumistas-productivistas. Porque en estas ciudades se da prioridad a los coches (al tráfico), a los macro-mercados y a los aparcamientos en lugar de las personas.
Y todo esto se prioriza en lugar de priorizar a los lugares en donde estas personas puedan disfrutar de: la cultura, el deporte y sobre todo de los parques y centros cívicos donde pueda disfrutarse de la naturaleza y puedan producirse los bienes relacionales, encuentros y recreos entre las personas. En donde se deje de perder el tiempo conduciendo coches.
Y además, se da el caso de que estos dos problemas precedentes son consecuencia de un tercer problema que enseguida explicamos.
Tercer problema…Es completamente cierto que las macro ciudades se han configurado para que sean ciudades-parásitos. En efecto, consumeningentes cantidades de insumos(alimentos, energías, objetos materiales, etc.), producen una ingentecontaminación atmosféricaderivadas de las combustiones de los automóviles, de las calefacciones, de las industrias, etc. Y las ciudades también producen ingente cantidades de residuos (basura, envases de plástico, etc.) pero sobre todo producen autistas. Si, los urbanitas son autistas en todos los sentidos de la palabra, en el sentido de obsesión por conducir el auto y por un individualismo egoísta, acentuado por la gran escasez de comunicación directa y cotidiana… de casa al trabajo, del trabajo a casa. Pero es que esto es debido a un cuarto problema.
Cuarto problema….En todas las escuelas de este sistema capitalista tanto sean privadas como públicas, enseñan a ser consumistas-productivistas-conpetitivistas-autistas. A los niños se les motiva a ser los primeros de clase, a que el día de mañana encuentren un buen trabajo en donde sean muy eficientes en el productivismo de alguna multinacional, a la que podrá ir a trabajar en un auto de su propiedad, desde una casa de su propiedad y a un trabajo que le permita comprar ropa de marca, ropa que no todos pueden llevar. Todas esas palabras que más arriba aparecen unidas por un guión pueden muy bien servir como definición de la excesivamente súper valorada palabra ciudadano. Pero esta supervaloración se debe a que no nos hemos parado a analizar con algún detenimiento estos graves problemas que adolecen a los tan excesivamente valorados urbanitas. Pero esto es lo que se tiene que ser, si se quiere ser normal en esta sociedad capitalista, en lugar de cómo deberíamos ser:consumidores-cooperadores-apoyadores mutuos.
Por todo, esto los barrios de las macro ciudades deberían parecerse a los pueblos. Deberían ser barrios pueblo, con abundante vegetación, con calles peatonales, con lugares adecuados para el desarrollo de los bienes relaciones y en donde se sustituya a losautistaspor personas ricas en bienes relacionales.Personas ricas no en dinero, sino en relaciones personales y en conocimiento; personas que tengan, aunque sólo sea en pequeña proporción, algo de paripateticos.Que paseen por el parque en donde se comenten pausadamente temas (como hacían aquellos griegos pioneros de la democracia) como: Arte, elementos naturales, literatura, lógicaateísmo, etc.. Además el simple paseo ya es un deporte sereno, no es sano acelerarse, aturdirse para no pensar; como sucede en este siglo autista. Las propias Olimpiadas no eran otra cosa que ejercicios militares competitivos para estar en forma para poder desplegar una mayor violencia guerrera. Y con este aturdimiento eres más vulnerable a que te introduzcan el chip. 
 
Barrios-pueblocon relaciones humanas como las que existían en los pueblos con sus sillitas de enea a la puerta de las casas. En dónde se entablaba un conocimiento cotidiano de la comunidad más próxima, en lugar de los ascensores ciudadanos en donde ni siquiera nos miramos a los ojos. Barrios en los existan escuelas en las en lugar dedicarse a introducir en el tierno infante el chip deconsumistas-productivistas-conpetitivistas-autistas, enseñen el apoyo mutuo y cooperativo.

¿Y qué hace el gobierno de las ciudades para impedir esta pandemia del trastorno por déficit de naturalezay de su secuela el autismo? Pues lo que hace el gobierno es dar prioridad al tráfico, fomentando sobre todo el tráfico privado de autos que suelen, por lo común, llevar un solo autista dentro. Prioridad del auto privado por encima del transporte público, lo cual esconde un fin oculto: favorecer a las petroleras y a las corporaciones automovilistas, amén de conseguir mantener de esta manera a la población atomizada. Una población atomizada, autista, es más dócil y manejable. Además, otra cosa que hace el gobierno de la ciudad para impedir esta pandemia del trastorno por déficit de naturaleza es construir monstruosos macetones rectangulares (alguien en una asamblea de mi barrio, con buen sentido de interpretación de la realidad, los llego a comparar a “sarcófagos”) y enterrar el suelo (es que no consiguen enterarse de que el suelo es algo vivo, ¡ellos que tan defensores de la vida son!) bajo el asfalto y bajo las losas de granito. ¡Dejemos las losas de granito para el cementerio o para el Valle de los Caídos! ¡No queremos macetas ni que nos entierren un suelo vivo que necesita respirar y ser permeable para alimentar acuíferos urbanos que favorezcan el bosque urbano. Para que no muera el ecosistema urbano. Queremos árboles y suelo que respire.

El caso del Barrio de Russafa
En este sentido en el barrio de Russafa estamos luchando para que no deje de ser un pueblo barrio, multicultural como aún sigue siendo. Aunque cada vez en pieza ya a ser menos pueblo barrioa causa de la penetración en Russafa de la especulación del suelo que está expulsando a la población autóctona al encarecer la vida en el barrio. Encarecimiento que empieza por el precio de las viviendas y el tipo de comercios y de hostelería mas pensado para los más pudientes de fuera del barrio que para los habitantes del barrio. A consecuencia de esto está apareciendo una sustitución de la población en Russafa; se están marchando los menos solventes, es decir los habitantes de siempre y los emigrantes poco pudientes pero que nos aportaban una invalorable riqueza multicultural. Por el contrario la especulación nos inunda el barrio de pudientes de otros barrios. Bien para habitar aquí o bien sólo para consumir de la hostelería de Russafa, principalmente en las terraza que se extienden inacabadamente sobre las aceras recién ensanchadas por el gobierno de la ciudad.

Forasteros solventes que, al contrario de los emigrantes, solo nos taren desde el mundo burgués neoliberal, de donde proceden, una uniformidad procedente del adocenado Pensamiento Único; es decir, una pobreza cultural monocolor en consonancia con los monopolios estandarizantes fundamentados en el consumismo de “lo que se lleva”; es decir de lo que dicta que se lleve la dictadura global del neoliberalismo. La riqueza que aún persiste (ya solo en parte) multicultural del barrio, se encuentra en peligro de extinción; tal y como sucedió en los ríos de la Península con el estupendo cangrejo ibérico, que fue devorado totalmente por el foráneo y nefasto cangrejoamericano.
Además, este fenómeno de sustitución poblacional se está acelerando porque se da la circunstancia de que el barrio el gobierno de la ciudad lo está preparando para ser una zona de tránsito hacia el proyectado, nuevo, caro y elitoso barrio que surgirá en el interior o al menos en la periferia del futuro Parque Central.

En Ruzasfa ya hace tiempo que los vecinos hemos entablado una batalla urbana y hemos conseguido algunos objetivos:
  1. Salvar el único parque existente en todo el Barrio y que el gobierno de la ciudad quería convertirlo en un garaje destinado a los autistas, con macetones en su techo.
  2. Que hayan construido una nueva escuela, necesaria por la escasez de plazas escolares, lo que obligaba a muchos niños/as a una emigración escolar a otros barrios. Y ahora, que están terminando de construir el colegio, que ganamos a fuerza de movilizaciones, toca conseguir una enseñanza y cultura que no sea la de siempre, es decir esa que genera consumistas-productivista-conpetitivistas-autistas; y que por el contrario, sí que sea una enseñanza de cultura humana y de apoyo mutuo,creativa y potenciadora de bienes relacionales.
Vemos pues, que entre otros, los principales males de las ciudades son consecuencia de una errónea educación enfocada de forma exclusiva hacia el consumismo-productivismo.
Pero, por otra parte, podríamos afirmar que la educación de los niños la reciben más en casa que en la escuela. Podríamos admitir que en una proporción aproximada del 70% y el 30%, respectivamente; y parece que esto es realmente así.
 
Pero, después de haber realizado estas consideraciones, cabe preguntarnos: ¿y entonces, quién enseña a los padres a enseñar a los niños? Pues está claro:
El marketing, que induce muy eficientemente a la adición alconsumismo suicida.
 
La demagogia electoral, que se basa en infinidad de falsedades que ni siquiera luego se cumplen.
TV basura, que entre otros venenos expulsa, el de la exhibición de la competitividad, del consumismo y el de una omnipresente violencia a la que nos acostumbramos y con la que convivimos como algo natural e innecesario de rechazar. Pero una TV, que por el contrario, esconde el espíritu de cooperación pacifica entre las personas, el de convivencialidad, el de respeto mutuo.
 
Y a esto no se le puede llamar educación si no introducción en el cerebro del niño y del padre el chip consumista-productivista.
Por lo tanto, en las escuelas lo más importante será enseñar a los niños a abrir bien los ojos para que no se dejen introducir chips manipuladores que crean el hábito al consumismo enajenado y al trabajo enajenado.
Más que educación manipuladora, en las escuelas, se debe impartir enseñanza pública, libre de manipulaciones y de chip adocenantes.
Para terminar, tenemos que ver qué es lo más básico para defender nuestro entorno y nuestra calidad de vida; y ello será defender una sana enseñanza libre y pública, reafirmándonos en aquello que insistentemente repite, cargado de razón, el Presidente de Uruguay José Mujica cuando declara que la mayor preocupación de su gobierno serán varios temas:
Primer tema: Enseñanza Pública.
Segundo tema: Enseñanza pública
Tercer Tema: Enseñanza Pública
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Estas son las 50 ciudades con más habitantes del mundo, (es decir las más monstruosas):
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  1. Tokio- (Japón) 33.750.000
  2. Ciudad-México (México) 22.500.000
  3. Nueva York- (EEUU) 22.250.000
  4. Sao Paulo (Brasil) 22.150.000
  5. Seúl (Corea del Sur) 22.000.000
  6. Mumbai (Bombay) (India)18.800.000
  7. Nueva Delhi- (India)18.100.000
  8. Los Ángeles ( EEUU) 17.950.000
  9. Osaka (Japón) 16.900.000
  10. Yakarta (Indonesia) 16.700.000
  11. El Cairo (Egipto) 16.200.000
  12. Moscú (Rusia) 15.650.000
  13. Calcuta (India) 14.950.000
  14. Manila (Filipinas) 14.000.000
  15. Londres (Reino Unido) 13.900.000
  16. Karachi (Pakistán) 13.100.000
  17. Buenos Aires (Argentina) 12.750.000
  18. Shanghai (China) 12.500.000
  19. Río de Janeiro (Brasil) 12.150.000
  20. Dhaka (Bangladesh) 12.050.000
  21. París-Versalles (Francia) 11.570.000
  22. Teherán-Karaj (Irán) 10.800.000
  23. Estambul (Turquía) 10.900.000
  24. Pekín (China) 9.900.000
  25. Chicago-Gary (EEUU) 9.850.000
  26. Lagos (Nigeria) 9.600.000
  27. Hong Kong (China) 8.600.000
  28. Lima-Callao (Perú) 8.403.000
  29. Bogotá- (Colombia) 8.000.000
  30. Nagoya (Japón) 8.130.000
  31. Washington (EEUU) 7.900.000
  32. Johanesburgo(Sudáfrica) 7.750.000
  33. Bangkok (Tailandia) 7.650.000
  34. Chongqing (China) 7.650.000
  35. Chennai (India) 7.300.000
  36. San Francisco (EEUU) 7.250.000
  37. Kinshasa (Congo) 6.950.000
  38. Lahore (Pakistán) 6.950.000
  39. Taipei (Taiwán) 6.800.000
  40. Toronto(Canadá) 6.700.000
  41. Bangalore (India) 6.650.000
  42. Hyderabad (India) 6.350.000
  43. Caracas (Venezuela)6.200.000
  44. Santiago (Chile) 6.150.000
  45. Filadelfia (EEUU) 5.950.000
  46. San Petersburgo (Rusia) 5.850.000
  47. Madrid (España) 5.850.000
  48. Essen (Alemania) 5.800.000
  49. Detroit (Canadá) 5.800.000
  50. Boston (EEUU) 5.700.000