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lunes, 23 de marzo de 2026

FRAGMENTO DE LA REVISTA PACTO DE DUGIN SOBRE NETANYAJU

Revista Pacto El filósofo ruso, considerado el "cerebro de Putin", analiza las recientes afirmaciones del primer ministro israelí sobre la superioridad del mal sobre el bien y su llamado a seguir a los judíos por "temor y reverencia". Dugin interpreta el discurso como un abandono del arquetipo del "Mesías sufriente" (asociado a Jesús y las víctimas del Holocausto) para abrazar al "Mesías triunfante" inspirado en el fascismo de Jabotinsky. Las recientes declaraciones del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sobre la relación entre el bien y el mal han provocado una de las críticas más profundas y filosóficamente elaboradas de los últimos tiempos. El pensador ruso Alexander Dugin, considerado el ideólogo más influyente del entorno de Vladimir Putin, ha diseccionado las palabras de Netanyahu en un análisis que revela una transformación radical en el arquetipo que, según él, el líder israelí pretende encarnar. "No basta con ser moral. No basta con ser justo. Jesucristo no tiene ventaja sobre Gengis Kan. Si eres lo suficientemente fuerte, despiadado y poderoso, el mal vencerá al bien", habría afirmado Netanyahu, en unas declaraciones que han sacudido los cimientos del discurso político y religioso La respuesta de Dugin no se hizo esperar, y su interpretación va mucho más allá de la crítica política convencional. "Seguir a los judíos por reverencia y temor" Dugin comienza su análisis constatando el impacto de las palabras de Netanyahu y lo que implican para la relación del mundo con Israel: "Ahora debemos seguir a los judíos no por compasión y empatía, sino por reverencia y temor. De lo contrario, simplemente nos matarán. De una forma u otra. El arquetipo se ha invertido" Para Dugin, lo que Netanyahu está proclamando no es una simple declaración política, sino un cambio profundo en la identidad judía tal como ha sido percibida durante siglos. Es el paso de la víctima al victimario, del perseguido al perseguidor, del cazado al cazador. El Mesías sufriente contra el Mesías triunfante El núcleo del análisis de Dugin es teológico y profundamente simbólico. Según el filósofo ruso, Netanyahu estaría anunciando un cambio del arquetipo del Mesías sufriente (Ben Yossef) al arquetipo del Mesías triunfante (Ben David). En la tradición judía, el Mesías ben Yossef (hijo de José) es una figura mesiánica que precede al Mesías principal, el ben David (hijo de David). El ben Yossef es tradicionalmente un mesías guerrero que muere en la batalla final contra las fuerzas del mal, un mesías sufriente que se sacrifica. El ben David, en cambio, es el mesías triunfante que establece el reino de Dios en la tierra, un gobernante poderoso y victorioso. La interpretación de Dugin es que Netanyahu, al referirse a "Jesucristo" como metáfora de las víctimas del Holocausto, estaría diciendo: "Dejemos de ser víctimas, a partir de ahora somos agresores. Cazadores, no cazados". Jesucristo, en esta lectura, representa al judío sufriente, al perseguido, al que muere a manos del Imperio. Y lo que Netanyahu propone, según Dugin, es el abandono definitivo de ese arquetipo. El estilo de Jabotinsky Dugin remata su análisis con una referencia que es clave para entender el pensamiento de Netanyahu: "El estilo de Zhabotinsky". Zeev Jabotinsky (a quien Dugin menciona con la transcripción rusa "Zhabotinsky") fue el fundador del sionismo revisionista, una corriente de ultraderecha que rompió con el sionismo socialista de David Ben Gurión y propuso la creación del Estado judío por la fuerza, con un marcado carácter militarista y autoritario . Jabotinsky, que en su juventud admiró a Benito Mussolini y organizó grupos juveniles al estilo de las Camisas Negras fascistas, es considerado el padre ideológico del actual partido Likud, el mismo que lidera Netanyahu . Lo que muchos no saben es que Benzion Netanyahu, el padre del actual primer ministro, fue secretario particular de Jabotinsky y uno de sus más fieles seguidores . Netanyahu no solo heredó el cargo de primer ministro, sino que creció en una casa donde las ideas de Jabotinsky eran el pan de cada día. Su padre, Benzion, fue un historiador que dedicó su vida a estudiar y promover el legado de los revisionistas, y que inculcó en sus hijos la visión de un Israel fuerte, expansionista y sin concesiones. La "súper Esparta" de Netanyahu Las declaraciones analizadas por Dugin no son un hecho aislado. En los últimos meses, Netanyahu ha ido revelando cada vez más abiertamente sus referentes ideológicos. En septiembre de 2025, en una conferencia, llamó a convertir Israel en una "súper Esparta", un país autárquico dedicado a desarrollar sus industrias de guerra . La referencia a Esparta no es inocente. Como señala el analista Thierry Meyssan, mencionar a Esparta como modelo era un leitmotiv de los nazis y sus aliados, que se veían a sí mismos como la Esparta contra la Atenas democrática . El líder de la oposición israelí, Yair Lapid, reaccionó con sorpresa: "Esparta fue destruida. Él es hijo de un historiador. Me sorprendió. No queremos ser un Estado en guerra, queremos ser un país próspero" . Pero Netanyahu parece tener otros planes. La inversión del arquetipo Lo que Dugin capta con agudeza es que Netanyahu no solo está cambiando de política, sino que está operando una inversión simbólica de la identidad judía. Durante siglos, la imagen del judío en la diáspora fue la del perseguido, la víctima, el que sufre. El Holocausto consolidó ese arquetipo en su forma más trágica. Lo que Netanyahu propone, según Dugin, es el fin de eso. Israel ya no será la víctima que reclama compasión, sino el poder que exige temor. Ya no será el perseguido, sino el cazador. Ya no será el mesías sufriente que muere por los pecados del mundo, sino el mesías triunfante que impone su dominio. "El Mesías triunfante está aquí", sentencia Dugin [citation:original]. Y ese mesías no pide empatía. Exige sumisión. Las críticas a la deriva fascista El análisis de Dugin coincide con las advertencias que vienen haciendo diversos analistas sobre la deriva de Netanyahu. Thierry Meyssan, en un artículo publicado en septiembre de 2025, señalaba que "el tránsito de Netanyahu de un conservadurismo sin complejos al nazismo es cada vez más evidente" . Recordaba que el propio Ben Gurión calificó a Jabotinsky de "fascista" y "quizás nazi" . Meyssan también conecta a Netanyahu con Leo Strauss, el filósofo alemán emigrado a Estados Unidos que formó en secreto a una generación de neoconservadores —los llamados "hoplitas"—, enseñándoles que las democracias son débiles y que para protegerse deben instaurar dictaduras . Strauss fue mentor de figuras como Richard Perle y Paul Wolfowitz, artífices de la guerra de Irak, y fue acogido en Nueva York por... Benzion Netanyahu, el padre de Benjamin . Lo que está en juego Las declaraciones de Netanyahu y el análisis de Dugin no son un ejercicio académico. Tienen implicaciones concretas en un mundo que ya está sufriendo las consecuencias de una guerra descontrolada en Medio Oriente. Si el líder de Israel está operando bajo el paradigma del "Mesías triunfante" que justifica cualquier medio para imponer su dominio —siguiendo la máxima de que "si eres lo suficientemente fuerte, despiadado y poderoso, el mal vencerá al bien"—, entonces las perspectivas de paz se desvanecen. El llamado a seguir a los judíos "por reverencia y temor, no por compasión y empatía", es un llamado a abandonar cualquier vestigio de humanidad en la relación con Israel. Es un llamado a que el mundo acepte que la fuerza es la única ley. Y mientras tanto, en los búnkers de Tel Aviv, en los palacios de Moscú, en las mezquitas de Beirut y en las calles de Gaza, millones de personas esperan a ver qué ocurre cuando los arquetipos chocan y los mesías se enfrentan. "El arquetipo se ha invertido", dice Dugin. "El Mesías triunfante está aquí". La pregunta que nadie puede responder es si ese mesías traerá redención o simplemente más destrucción. Y si el mundo está dispuesto a seguirlo por temor, o a resistirlo por humanidad.

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